Sobre la profesionalización de la narración oral

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A finales del S. XVII, exactamente en 1697, aparece el primer referente de la recopilación de cuentos tradicionales, el libro, escrito por Charles Perrault, se titulaba Cuentos de la Madre Oca. Historias o cuentos de tiempos pasados.

Más tarde, cuando la corriente del Romanticismo tomó el relevo de la Ilustración (y con ella a la primacía de la razón y al absolutismo), sucedió que "lo popular era considerado romántico, algo propio, el acervo cultural de cada pueblo, el referente que permitía distinguirse de los demás" (Historia portátil de la literatura infantil, p. 39). Es en este momento cuando aparece la idea de los Estados-Nación, y en Europa se promueve la búsqueda de la expresión del alma de las naciones, es el inicio de la valorización de la tradición, su recopilación y búsqueda: Jacob Ludwing (1785-1863) y Wilhelm (1786-1859) Grimm son su máximo exponente. En 1812 se publicó el primer volumen de Cuentos de niños y del hogar; en 1815, el segundo volumen; y en 1822, el tercero. Esta colección de cuentos fue el epicentro de una onda que se expandió por toda Europa y acabó por llegar a España.

 

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Nuestro país siempre fue rico en tradición oral: cuentos, retahílas, romances, leyendas, sortilegios, refranes... aparecen continuamente insertos en obras literarias, pero esta riqueza se vive con absoluta normalidad porque la tradición era algo cotidiano y estaba presente, siempre, en hogares y calles. Pero "los españoles, que con tanto esmero se cuidaron de recoger e imprimir romances viejos, no dedicaron igual atención a los cuentos orales que se relatarían en veladas y corrillos. Tampoco surge en las letras españolas colección de novelas cortas que evidentemente reflejarían abundante caudal de cuentos maravillosos. España no engendró ningún Perrault ni produjo ningún Straparola" (Cuentos folklóricos españoles del Siglo de Oro, p.9). 

De todas formas, antes de la fecha en la que comienza nuestro estudio (a partir de 1850), se publican algunas colecciones de cuentos y, sobre todo, hay presencia de los cuentos tradicionales en otras obras literarias [*puedes leer más información sobre este asunto aquí*].

 

El Romanticismo y su interés por la tradición popular llega a España. *Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Böhl de Faber*, fue su máxima exponente en España. Su colección de Cuentos de encantamiento es, acaso, la primera colección de cuentos tradicionales hecha en España con voluntad de ser exactamente eso: una colección de cuentos tradicionales, recogidos de viva voz. Fernán Caballero literaturiza los textos según era costumbre de la época, y no cita a los informantes, pero es un primer paso. Hay en esa época otros autores con libros fallidos, como el costumbrista Antonio de Trueba y sus Cuentos Populares (Madrid, 1862).

Destaca también en esta época la extraordinaria labor de Manuel Milá y Fontanals, quien dedicó sus esfuerzos a la recogida de romances en Cataluña pero que también recogió y publicó algunos cuentos en catalán.

Habrá que esperar todavía unos cuantos años para que el folclore, y con él los cuentos tradicionales, vuelvan a ser objeto de interés.

 

Tras las colecciones de cuentos llevadas a cabo por Fernán Caballero, hay que esperar unos cuantos años hasta la aparición de *Antonio Machado y Álvarez*: estudioso apasionado por la tradición y el folclore, hombre culto e inquieto, que conseguirá reunir a un grupo de valiosos amigos y colaboradores e inoculará en todos ellos la pasión por la tradición.

En 1872 publicó, junto con Federico de Castro, el libro Cuentos, leyendas y costumbres populares, preámbulo de la labor que realizará dirigiendo la *Biblioteca de tradiciones populares*.

A raíz del nacimiento en Londres de la primera Sociedad del folklore (1878), funda, en 1881 la Sociedad del Folklore Andaluz, modelo para la creación de otras sociedades del folklore en España (Cataluña, Galicia, Asturias, Extremadura, Castilla, etc.). Entre marzo de 1882 y febrero de 1883 publica una revista quincenal con el mismo nombre. En 1884 esta revista pasará a llamarse El Folclore Bético-Extremeño.  

Pero el reflejo más importante de su entusiasmo y pasión por la recopilación de la tradición es la creación y dirección de la *Biblioteca de Tradiciones Populares* (1883-1888), de la que se publicaron once tomos, y para la que contó con la ayuda de estudiosos, editores, escritores y folkloristas de la talla de Luis Montoto, Sergio Hernández de Soto, Alejandro Guichot, Francisco Rodríguez Marín y otros.

Mientras tanto, en Cataluña, Francesc Maspons i Labrós, defensor de la unidad universal de la literatura popular, publicaría entre 1871-74 su Lo rondallayre, y en 1885 sus Contes populars catalans.

El pastor anglicano Wendworth Webster publicó en 1879 las Basque legends. Por otro lado el francés (y vascólogo) Julien Vinson publicaría en 1883 Le folklore du Pays Basque, entre cuyos contenidos estaban incluidos los cuentos, de los que dice: "los cuentos que se han recogido entre ellos [los vascos] no han proporcionado hasta ahora ningún dato sobre su estado social primitivo y prehistórico; sólo se presentan como simples variaciones regionales de antiguas leyendas indo-europeas".

 

Con *Antonio Machado y Álvarez* en su etapa de director de la Biblioteca de las tradiciones populares aparecen las primeras cuestiones acerca del método de recopilación de cuentos (ver en su ficha el comentario al respecto).

Pero tanto empeño por recoger y mostrar la riqueza de nuestra tradición, tanto esfuerzo por su publicación y difusión, se trunca con la muerte del padre de los Machado. Su nutrido grupo de colaboradores es incapaz de continuar con la labor iniciada.

De cualquier manera la semilla ya está plantada y pronto comenzará a germinar y dar sus frutos.

 

 

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Bibliografía:

 

Ana Garralón, Historia portátil de la literatura infantil, Anaya, Madrid, 2001

Antonio Rodríguez Almodóvar, Los cuentos populares o la tentativa de un texto infinito, Universidad de Murcia, 1989. [Disponible en la web]

José Manuel Pedrosa, La literatura tradicional en el mundo hispánico: estado de la cuestión y nuevos horizontes. [Artículo inédito, desde aquí agradecemos al autor su amabilidad al enviárnoslo]

Maxime Chevalier, Cuentos folklóricos españoles del siglo de oro, ed. Crítica, Barcelona, 1983.

José  A. Sánchez Pérez, Cien cuentos populares, ed. Saeta, Madrid, 1942.

Enciclopedia Universal DVD, Micronet S.A. 1999, véanse los artículos de José Manuel Pedrosa, así como la sucinta información y señalada bibliografía.

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