art–Entrevistas

El 8 de mayo de 2011 en Radio Meseta (La Puebla de Almoradiel) me hicieron esta pequeña entrevista de diez minutos. Curioseando hoy por internet he dado con ella, aquí os la dejo.

 

(octubre 2011)

 

 

El 21 de agosto, Alicia Ramos publicó en la web de TenTeatro esta entrevista que podéis leer a continuación y que está centrada básicamente en aspectos de mi infancia.

Puedes ver la entrevista directamente en la web aquí.

Puedes ver un álbum de fotos (en féisbuc) de mi infancia aquí.

Puedes verme (y leer un relato relacionado) en plena acción aquí.

 

TAMBIÉN FUERON NIÑOS: Pep Bruno Galán

 

Si te pido que hagas un viaje a tu infancia ¿qué es lo primero que se te viene a la memoria?  Una imagen, un color, un olor, una canción…..? Cuéntame

Mi infancia es un país con muchos lugares: el pueblo de Selas (con sus calles, sus fuentes, su egido, sus rincones, sus pinares, sus montes...), las playas y la casa del avi en Vilanova i la Geltrú, los pinares de Luesia... al tener raíces en muchos lugares tengo también recuerdos dispersos por toda la geografía. Si cierro los ojos y pienso en mi infancia me puedo ver indistintamente en estos sitios (de Guadalajara, Barcelona y Zaragoza) con mi hermano y mis amigos corriendo, jugando, con la bicicleta, haciendo cabañas... en suma, siendo feliz.

 

Cuéntame  un momento muy feliz de tu infancia y uno que recuerdes con tristeza.

Son muchos los momentos felices de mi infancia y en ellos siempre aparece mi familia o mis amigos, especialmente mi hermano. Algunos podrían ser el día que estrené mi bicicleta naranja, o el día que llegábamos a la playa... como verás los tengo siempre asociados al verano: el mejor tiempo para la infancia.

Un momento triste fue la muerte de mi tío Vicente, la recuerdo con pena todavía.

Había también otros momentos difíciles (como puedes ver aquí: http://www.pepbruno.com/index.php?option=com_content&view=article&id=339:las-cabras-y-yo&catid=4:general&Itemid=62).

 

¿Para dormir preferías leer o que te contaran un cuento?

De niño no me contaban cuentos. Mi padre contaba historias de vida que escuchábamos embelesados, pero generalmente para irme a la cama siempre que podía me llevaba un buen libro.

 

¿Recuerdas que fue lo primero que leíste sólo:  un libro de cuentos, un tebeo, un libro de aventuras ….? ¿Te acuerdas del título?

No, no lo recuerdo. Una lástima pero en casa había muchos libros y muchos tebeos y no sabría decirte. Lo que sí te puedo decir es que desde siempre he tenido gran afición a leer.

 

¿De qué libro guardas un buen recuerdo y porque?

Guardo un buen recuerdo del libro El zoo de Pitus, de Sebastiá Sorribas, un libro que leí en varias ocasiones y que he vuelto a releer ya de adulto y me sigue gustando. ¿Por qué? Quizás por la historia en la que una pandilla de niños es capaz de conseguir dinero para ayudar a un amigo con un empeño monumental: hacer un zoo en su barrio.

 

¿Qué era lo mejor del verano?

El tiempo. El tiempo que había por delante. El tiempo que se desplegaba larguísimo desde junio hasta septiembre. Un lujo de posibilidades. Una maravilla, un saco de minutos por estrenar llenos de juegos.

 

¿Te gustaba jugar solo o preferías las pandillas?

Tenía tiempo para jugar solo (aunque teniendo hermano a veces era difícil porque siempre acabábamos jugando juntos) y tenía tiempo para estar con la pandilla. Quizás según iba creciendo el grupo de amigos se volvía más importante para los juegos.

 

¿Recuerdas alguno de tus juegos favoritos con los amigos?

Me encantaba ir con las bicicletas y explorar por el monte o jugar en el egido, en Selas. También en Selas hacíamos barcos de pizarra y los echábamos al regato haciendo carreras (es un recuerdo que tengo muy vívido). En la playa hacíamos castillos de arena enormes, chapoteábamos, buceábamos... ¡pasábamos las horas jugando!

 

¿Cuál es el juguete del que guardas un especial recuerdo?

Sin duda la bicicleta, de hecho ya la he citado en un par de ocasiones.

 

¿Qué te gustaba coleccionar de niño?

Tenía una colección de sellos y una de monedas. La de monedas era mi favorita. Aunque a veces también me enganchaba con alguna colección de cromos.

 

De los amigos de la infancia, ¿conservas alguno?

A veces veo a alguno de ellos, pero ya no tenemos esa íntima complicidad.

 

¿De pequeño querías ser como...? 

Sandokán, Supermán, Orzowei, Pippi Calzaslargas... ¡había muchos y muy extraordinarios a los que imitar!

 

¿Cuando eras pequeño que soñabas ser de mayor?

Pensaba en ser bombero o escritor. Parece que algo escritor voy siendo.

 

¿Se han cumplido los sueños de tu infancia?

En mi infancia no tenía anhelos para la edad adulta, me dedicaba a jugar y crecer. Los sueños de mi infancia se cumplieron en mi infancia, una infancia llena de juegos, libros y con una familia que me acompañó (y acompaña) con mucho amor.

 

Si pudieras volver a ser un niño ¿que tres cosas no dejarías de hacer?

Jugar, soñar con los ojos abiertos y leer.

 

Datos

Pep Bruno

nací el 18 de mayo de 1971

mis padres: Juan y Marián

mi hermano pequeño: Joan

casado y con dos hijos (de 12 y 9 años, actualmente)

profesión: narrador oral profesional, escritor, editor.

hobbies: me gusta leer, es mi gran pasión. También escribo mucho. Y además de esto, siempre que puedo, nado, veo cine, juego al ajedrez y, de vez en cuando, vuelo la cometa.

[En la web de TenTeatro la entrevista tiene una introducción bastante completa con datos sobre mí]

 

 

 

 

 

 

Entrevista realizada por Vicky Jiménez para el Diario de Yebes que fue publicada el 12 de julio de 2011. Puedes ver la entrevista en el enlace directo.

 

Pep Bruno, maestro de la imaginación

 

Si hay alguien capaz de hacer que un auditorio de niños pequeños no se mueva y viva una historia única es Pep Bruno contando una de sus historias. El mago de la palabra es capaz de que el cuento más sencillo se convierta en el más espectacular, tan sólo a través de su voz.

Pep Bruno es una de esas personas a las que merece la pena no perder de vista. Siempre inmerso en proyectos relacionados con la cultura y, en especial, con la lectura y los cuentos, este cuentacuentos nos vuelve a llevar a mundos de fantasía con cualquiera de los libros que publica.

Nacido en Barcelona pero residente en Guadalajara, este catalán es Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura comparada, en Filología Hispánica y Diplomado en Trabajo Social. Sólo esto ya le hace una persona única e interesante pero, si por algo conquista, es por ser uno de los mejores narradores orales nacionales.

Entre sus obras destacan los cuentos, tanto para el público adulto como para los más pequeños, y es imposible no sucumbir ante ellos. Desde el Diario de Yebes hemos tenido la suerte de poder hacerle unas preguntas y esto es lo que nos ha contado.

 

¿Qué le hace a alguien dedicarse a contar historias? 

En ningún momento yo me había planteado que acabaría teniendo esta profesión, pero la suma de pequeñas cosas hizo que mis pasos llegaran hasta donde estoy ahora. Pequeñas cosas como ser un lector recalcitrante desde bien pequeño; probar suerte escribiendo cuentos; aparecer un día en una actividad que inauguraba la Biblioteca Pública del Estado en Guadalajara y que se llamaba viernes de los cuentos, donde quien quería contaba y quien quería escuchaba; quedar enganchado a los cuentos y entrar a formar parte del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara; y de pronto que un día me llamara Eva, de la Biblioteca Municipal de Azuqueca para ir a contar y pagarme por ello... Así, más o menos, comenzó todo. Y siguió el camino, con más o menos vericuetos, hasta hoy.

 

¿Cual es el peor defecto de un cuento? ¿y de un cuentista?

Esto de los defectos es algo relativo, al menos en el territorio de los cuentos. Personalmente no me gustan los cuentos que no tienen fondo y se tienen que sustentar con fuegos de artificio: pura palabra huera. Aunque tampoco quiero generalizar, hay narradores maestros en el color de las palabras y da gusto escucharlos. Pero insisto, personalmente, no elijo ese tipo de cuentos para contar.

En cuanto a los cuentistas, y de nuevo desde mi punto de vista, creo que es un defecto tratar de ganarse al público no con buenos cuentos sino con gracietas zafias y vacías, o apelando a su colegueo. El narrador está ahí para contar, para desplegar la palabra, ganarse con ella al público y hacerlo partícipe del acto narrativo que está sucediendo en ese instante. En eso se nota el trabajo previo del cuentista: a nosotros no nos pagan por contar, sino por las horas y horas que pasamos leyendo y preparando nuevos buenos textos para contar.

 

La imaginación es uno de tus puntos fuertes, ¿dónde están las musas?

En mi caso, el tráfago del día a día es fuente inagotable de inspiración para los nuevos cuentos. En ese día a día cabe todo: desde el tiempo que paso con los míos a los viajes que hago por trabajo, la gente que conozco, las cosas que me pasan.

También hay otro territorio muy fértil para la creación: el silencio y el tiempo de parada. Me refiero a ese tiempo de pereza en la cama antes de levantarme, o a estar sentado bajo una encina mirando al horizonte sin nada más que hacer, o a mirar demoradamente las olas llegando y llegando... el aburrimiento es siempre un excelente punto de partida para el juego y la creación.

 

¿Qué lectura recomendarías a un principiante?

¿Te refieres a un primer lector? En ese caso para los primeros lectores os recomiendo autores clásicos como Arnold Lobel, Leo Lionni, Eric Carle, Helme Heinne, Maurice Sendak, Antonio Rubio, etc.

¿O quizás te refieres a alguien que esté empezando a contar? En ese caso hay un libro maravilloso, imprescindible, que se titula Contar con los cuentos, está escrito por la narradora alcarreña Estrella Ortiz, y publicado por Palabras del Candil.

 

Los libros son tesoros... ¿qué opinas de la falta de hábito actualmente?

Para mí, leer es una experiencia muy profunda, muy satisfactoria, muy rica. Pienso que no leer nos aleja de algo muy íntimo, algo adonde se llega por caminos de palabras. Hay mucha fiesta muy somera hoy en día (mucho sms, mucho twitter -¡¡140 caracteres sólo!!-, mucha banalidad), y poca palabra honda en nuestros días, y eso me entristece. Me encantaría ser capaz de transmitir a mis hijos y a la gente que quiero ese placer íntimo que da un buen libro, esa emoción indeleble.

 

¿Cuáles son los ingredientes esenciales de una buena historia?

Ufff, qué difícil para tan poco espacio. Mira pienso que, básicamente, una buena historia es aquella que cuando has terminado de leerla, de escucharla, sientes que algo ha cambiado (en ti, en tu percepción del mundo), que eres diferente. Una buena historia te alimenta y se queda siempre contigo. Incluso podría decir que te hace mejor.

Pero claro, hay muchas otras cuestiones alrededor del concepto “buena historia”...

 

En la última edición del Maratón de los Cuentos de Guadalajara te emocionaste... ¿qué se te pasa por la cabeza cuando ves la cara de la gente inmersa en tus historias?

Bueno, fue muy especial el Maratón de este año, celebraba su vigésima edición, y mi trayectoria como narrador profesional ha ido muy pegada al Maratón. Además conté en un sitio excepcional, la Cripta de los Mendoza, y el público me pidió que contara “los cuentos de mi vida”, desde el último cuento que preparé hasta el primero de todos los que conté en público (¡hace 18 años!) pasando por los que más tiempo han perdurado en mi garganta. Fue una sesión muy emocionante.

Cuando estoy contando no se me pasa nada por la cabeza con respecto al público (salvo que sea un público que hace “ruido”, es decir, que distorsiona el natural fluir del cuento). Cuando cuento es como si en ese momento yo fuera cuento, sueño y palabra. De alguna manera el público hace que el cuento salga de esa forma concreta, lo siento dentro (al público), y siento que el cuento sale reforzado y sorprendente. Es una cosa muy extraña y muy excitante. Muy intensa. Cuando termino de contar suelo estar absolutamente agotado.

 

¿Cual es tu mejor público?

El que viene con hambre de historias.

 

¿Cual es tu próximo reto?

Tengo varios asuntos entre manos. Para empezar, una Historia de la Profesionalización de la Narración Oral, un proyecto que comencé en octubre del pasado año y que espero tener terminado en julio, más o menos. Será de libre acceso en mi web y tendrá un montón de información.

Para continuar, varios libros que queremos publicar en Palabras del Candil y que tenemos a medias de corregir y limpiar, esa tarea es también para este mes.

Además, mucha lectura y nuevos cuentos que ya me andan rondando por el corazón, la cabeza, la lengua y la yema de los dedos.

Muchas tareas, no voy a aburrirme en estas semanas que vienen.

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