Sobre estos apuntesFichas de oralidad / Una historia de la narración oral / La figura del narrador oral 

 

 

En el ámbito del libro y relacionado con La hora del cuento, hablaremos de tres aspectos fundamentales: editoriales (editores, libros y autores), librerías y críticos.

 

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Las editoriales.

Existían libros de LIJ (literatura infantil y juvenil) en el panorama editorial previo a los años 70 del pasado siglo (desde autores propios como *Elena Fortún* o Antoniorrobles a clásicos de otros países como Kipling o Stevenson, por poner dos conocidos ejemplos). Igualmente había libros ilustrados en España antes de los años 70. Por poner algunos ejemplos hay varias ediciones (al menos desde 1947) del álbum ilustrado El negrito Sambo en español, y también eran muy populares los famosos cuentos de Calleja desde finales del S. XIX. El panorama es más complejo y rico de lo que pueda parecer (para echar un vistazo en este sentido, aquí).

Pero es a finales de los 70, con la apertura tras los estertores y final de la Dictadura, cuando en España desembarcan los libros que están revolucionando la literatura infantil y juvenil en Occidente, libros escritos por autores que, en muchos casos, pasarán a formar parte del nuevo canon de la literatura infantil y juvenil contemporánea, textos que llevaban años siendo leídos y disfrutados en otros países pero que eran desconocidos aquí. Y sobre todo libros bellamente ilustrados, en los que texto e ilustración cuentan juntos una misma historia: los álbumes ilustrados.

 

Aparecen en este momento editoriales que dan a conocer muchos de estos libros y autores extraordinarios, entre ellas debemos destacar la vallisoletana Miñón, una editorial que aglutina en su catálogo un altísimo porcentaje de libros maravillosos, muchos de ellos álbumes ilustrados que sorprenden por la calidad de sus textos y la novedad de sus ilustraciones. Hay grandes editoras, como Esther Tusquets en Lumen, abriendo la puerta a la publicación de este tipo de libros y publicando álbumes de gran calidad (merece la pena echar un vistazo aquí). Igualmente la colección de Altea Benjamín publica libros y cuentos deslumbrantes a un precio muy accesible. Gracias a editoriales como estas empiezan a conocerse en España autores de la talla de Tomi Ungerer, Helme Heine, David McKee, Max Velthuijs, Raymond Briggs, Jan Lööf, Ralph Steadman, Rosemary Wells, etc.

También la editorial Alfaguara comienza a publicar libros de altísima calidad y de autores imprescindibles: Arnold Lobel, Maurice Sendak, Michael Ende, Roald Dahl, Gianni Rodari, etc.

Igualmente autores e ilustradores españoles (que en muchos casos estaban publicando fuera de España) comienzan a ser publicados en nuestro país. 

 

Es un momento en el que hay una gran entrada de textos y autores extraordinarios. Y muchos de estos libros, muchos de estos cuentos, se presentaban como un excelente material para contar. Es importante tener en cuenta que esta avalancha de "buen material susceptible de ser contando" en ese momento es determinante: el cuento está entrando en las escuelas, pero hacen falta buenos textos para contar, buenos libros ilustrados que animar a leer. La maquinaria estaba lista, con los buenos libros llega la gasolina precisa para ponerla en marcha, como así sucedió.

 

En los años 90 del pasado siglo aparecen nuevas editoriales que serán fundamentales para la creación y difusión de textos contados: Kókinos, Kalandraka, OQO, Corimbo... en esta línea, y más adelante, aparecerán otras editoriales como Thule, Bárbara Fiore, A buen paso, etc. Pequeñas editoriales dirigidas por editores (y no comerciales) con el objetivo de incluir buenos textos en su catálogo. Libros que en muchos casos nutren los repertorios de narradores orales y que, en otros muchos casos, acompañan a los buenos textos con excelentes ilustraciones que pueden servir de apoyo para la narración.

 

Nota aparte merecen las grandes editoriales (SM, Edelvives, Edebé, etc.) que entran en el mercado escolar (editoriales escolares) y cuyo objetivo es conseguir el mayor número posible de ventas más allá de la mayor o menor calidad de los productos que orfecen. En este sentido merece la pena señalar la cuestión de lo políticamente correcto, una lacra que poco a poco ha ido invadiendo muchos de los parajes de la edición para niños y jóvenes. Para un ejemplo al respecto ver aquí. A pesar de ello también entre estas grandes editoriales encontramos algunas colecciones notables (Sopa de libros en Anaya, por ejemplo).

 

Las editoriales (especialmente las grandes, pero no solo) a veces como contraprestación por importantes compras de lotes de libros ofrecen visitas de autor y/o "cuentacuentos" con narradores de plantilla que, en muchos casos, deben contar textos propios de la editorial para así "vender" sus productos, dificultando así al narrador la búsqueda del repertorio personal que desarrollará su propia voz, fundamento de este oficio artístico.

Esta práctica es común desde los despertares del oficio, pues ya en 1993 encontramos a narradores como Ana García Castellano trabajando para editoriales, o narradores como Pep Tort que llevan muchos años contando y que prácticamente nunca han salido del ámbito editorial.

 

Para terminar, os remitimos a este artículo de Roberto Mezquita publicado en la revista Tantágora sobre narradores que escriben (y, próximamente, otro artículo que saldrá también en Tantágora sobre editoriales que publican a narradores, en cuanto salga el artículo lo enlazaremos también aquí).

 

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Las librerías.

También en estos primeros años de la década de los 70 aparece la primera librería (de la que tenemos constancia) especializada en LIJ, la librería Talentum, en Madrid, puesta en marcha por Carmen Olivares. Sucede además que en esta librería comienzan a contarse cuentos los sábados por la mañana (¡estamos hablando de mediados de los años 70!): y allí comparten espacio para contar *Montserrat del Amo*, acaso el gran referente de la narración oral en España en ese momento, y *Federico Martín Nebras*. Me interesa señalar que en este momento, en esta librería Talentum, en la que cuentan Montserrat del Amo y Federico Martín, confluyen las tres líneas propuestas en esta segunda etapa de la profesionalización de la narración oral: librería Talentum (el libro), Montserrat del Amo (la biblioteca) y Federico Martín (la escuela).

En los años 80 hay libreros que comienzan a contar cuentos en sus librerías, el caso más destacado, sin lugar a dudas, es Pep Durán, cuya fama como narrador trasciende de la librería Rovafabes en la que comenzó a contar y tiene que compatibilizar su trabajo como librero y como trajinante de cuentos y dinamizador de libros y de lecturas. Pep Durán es uno de los fundamentos del renacimiento de este oficio, pues fue modelo para algunos pioneros (Pepepérez, *Estrella Ortiz*) o para quienes querían programar cuentos (bibliotecas especialmente).

A finales de la década de los 90, pero sobre todo en la primera década del siglo XXI aparecen muchas librerías especializadas en LIJ en las que, como hizo la precursora Talentum, se cuentan cuentos (a veces son los propios libreros, como en El dragón lector, Madrid; otras veces son autores y narradores contratados para ello, como en La ballena de los cuentos, en Guadalajara). Entre estas librerías conviene destacar la interesante labor que ha realizado La mar de cuentos, Madrid, puesta en marcha por Marta Anson.

 

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Los críticos.

Para terminar con este bloque de La hora del cuento. Los libros, hay que hablar de los críticos.

En 1979 *Paco Abril*, promotor del libro, formador de maestros y narrador oral, recibe el Primer Premio Nacional a la Mejor Labor Crítica en LIJ. Todavía no habíamos hablado de Paco Abril, uno de los pioneros en el ámbito de la animación a la lectura y de los promotores del cuento contado a principios de los 80 de pasado siglo, referente que no debemos olvidar y cuya labor continua como activista del libro y el cuento le llevó en 1989 a fundar La Oreja Verde, suplemento de LIJ en el periódico Nueva España.

Otras revistas importantes nacen en los 80 y 90: Educación y biblioteca (cuyo cierre nos consternó apenas hace unas semanas -junio 2011); Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil (CLIJ), dirigido por Victoria Fernández; Revista Peonza, dirigida por el incombustible equipo Peonza; Revista Babar, etc. 

Otros ámbitos de crítica de LIJ están en la red, importan destacar algunos blogs como La biblioteca de los elefantes (administrado por dos narradores orales: Félix Albo y Soledad Felloza), o Bienvenidos a la fiesta, o SOL, o Tierra Oral (también de otro narrador), etc.

De entre los críticos de LIJ conviene destacar, al menos, a dos personas. Por un lado a Ana Garralón, cuyo blog es referente imprescindible en todo el mundo de habla hispana en el ámbito de la crítica y reflexión sobre la LIJ. Por otro lado citar también a Gustavo Puerta Leise, cuyo trabajo en el suplemento de El Mundo y en Educación y biblioteca facilitó a muchos lectores el acercamiento al álbum ilustrado y les enseñó a valorarlo y comprenderlo.

El apartado de la crítica es importante. Si hay críticos es porque hay una demanda de conocimiento, de discernimiento de los productos en el mercado. Si hay críticos es porque se valora positivamente el cuento y el libro de LIJ. Los críticos ayudan a la conformación del criterio de los lectores (y de los compradores) de esos libros. Los críticos también orientan y ayudan en la búsqueda del repertorio para los narradores, una búsqueda incesante que forma parte de la esencia del oficio. La existencia de críticos simboliza la buena salud que disfruta el libro de LIJ y eso siempre es bueno para los narradores que andan buscando buenos cuentos para contar.

Interesa anotar también la presencia de narradores entre los críticos de libros, quizás por la constante búsqueda de textos para contar, de nuevo repertorio, muchos narradores se han convertido en grandes lectores.

 

Dicho esto, entristece anotar que no existe crítica profesional referida al ámbito de la narración oral, apenas algún pequeño conato: El adelantado de Segovia y El Norte -donde Alfonso Arribas reseñó durante diez años y de manera notable a todos los narradores que pasaron por el Festival de Narración Oral de Segovia-; también el Colectivo Légolas incluyó un espacio en su blog para que los asistentes habituales a las sesiones de cuentos que ellos programaban pudieran escribir y publicar las críticas de las sesiones; y por último el blog de Los cuentos de la luna a veces incluye críticas de sesiones de cuentos... y poco más. [Más sobre los críticos aquí].

 

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Mención aparte merece la creación en 1981 de la asociación Amigos del IBBY, que luego pasará a denominarse Amigos del libro (OEPLI) y que forma parte de la sección española del IBBY. Esta asociación dedicada a la promoción del libro infantil y juvenil y a la animación a la lectura, será también una de las grandes impulsoras de la expansión de la narración oral en estos momentos en España; y como muestra de su importancia está la celebración en 1995 de unas jornadas centradas en el cuento contado (pero de esto hablamos con más detalle más adelante).

 

Y como última nota de este epígrafe, recordar la guía Historias de cuentistas elaborada en 2011 por la biblioteca del CIVICAN, en Pamplona, una guía de libros en los que contar cuentos tiene protagonismo y relevancia dentro de la trama narrativa. En los libros, finalmente, también se cuenta.

 

 

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