Esta actividad fue desarrollada por el Seminario La Puebla de Alfindén que coordino. Nos propusimos, además de continuar con la lluvia fina de historias y lecturas que nos viene empapando en estos años, hacer una actividad nueva:

  • que viniera a sumarse a nuestro trabajo con libros y cuentos, 
  • que diera más visibilidad a nuestro empeño, 
  • que implicara a asociaciones, centros educativos, instituciones y colectivos del municipio, 
  • y que supusiera también una devolución para el municipio que promueve este espacio de reflexión y para quienes nos dan los libros. 

Y así es como surge LECTURAS QUE ECHAN RAÍCES, una actividad que pretende canjear horas de lectura en árboles plantados.

 

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

 

La idea de esta actividad es muy sencilla: sumar horas de lectura (de forma individual o colectiva) para ser canjeadas por árboles plantados. Así las cosas, a lo largo de una semana (este plazo, obviamente, se puede ajustar) se invita a las personas y colectivos del municipio a que aporten horas de lectura. El total de horas acumuladas es canjeado por árboles que son plantados en el término municipal. 

 

Cómo contabilizar horas de lectura

Son distintas las opciones que contemplamos para sumar horas de lectura, ya sea de manera colectiva o individual.

  • Para la lectura individual contabilizaremos las horas de lectura registrándolas en el “pasaporte de lectura”. Una vez pasada la semana esos pasaportes individuales con el registro de horas de lectura se entregan en la biblioteca donde se hace la suma del total de horas para ser canjeadas por árboles.
  • Y para las actividades de lectura colectiva tienen un cupo cerrado de árboles, es decir, si se organizan cinco eventos de lectura en voz alta (en una biblioteca, en una plaza, en un centro social...) una vez realizados esos cinco eventos son canjeados por cinco árboles

En el proyecto que desarrollamos las actividades de lectura colectiva eran contempladas sólo en voz alta (una persona leyendo a un grupo o leyendo en un lugar en voz alta), pero también podría ser divertido quedar varias personas para leer en silencio (a tal hora en tal plaza, por ejemplo). En cuanto a las horas de lectura individual normalmente eran de lectura silenciosa, pero también los más pequeños podían aportar sus pasaportes de lectura con lecturas en voz alta hechas por sus padres en casa.

 

El pasaporte de lectura

La manera para contabilizar la lectura individual es un pasaporte de lectura, una hoja en el que se pueden ir firmando el tiempo dedicado a la lectura. Al final tienes una foto de los pasaportes que hicieron en La Puebla de Alfindén.

Cuando alguien va a leer tiene que avisar antes al encargado de firmar que se va a poner a leer: si es en una biblioteca, a la bibliotecaria; si es en el centro educativo, a un profesor; si es en casa, al adulto responsable. Una vez terminado el tiempo de lectura se registra y se firma. De esta manera a lo largo de la semana se van sumando horas de lectura individual en el pasaporte. 

Una vez terminada la semana se recogen todos los pasaportes individuales (en la escuela o en la biblioteca) para poder acceder al cómputo total de horas de los pasaportes.

 

Cómputo de horas de lectura

Por un lado tendremos las actividades organizadas de lectura pública, como os decía al principio, estas actividades tienen un cupo cerrado de árboles: si se han organizado cinco actividades, pues cinco árboles (una vez se hayan realizado exitosamente dichas lecturas). 

Por otro lado contaremos con los aportes individuales (firmados y acumulados en los “pasaportes de lectura”), la suma total de horas de todas las personas participantes también tendrán su devolución en árboles. Por ejemplo, cada 100 horas de lectura acumuladas (entre todas las aportadas por los pasaportes de lectura) se sumará un árbol más a la plantación prevista.

 

Sobre los árboles

En La Puebla de Alfindén se consideró la opción de "encarecer" los árboles, es decir, que costaran muchas horas de lectura, pero que estos fueran más grandes. Esto facilitaba que se visibilizara el resultado del esfuerzo grupal y también que el municipio atendiera al cuidado de los árboles.

Si no recuerdo mal el número de árboles de la primera edición en La Puebla de Alfindén fue de ocho, uno de ellos bastante grande, por cierto. De hecho, esta propuesta inicial acabó transformándose en un proyecto más grande, pues finalmente se habilitó una parcela municipal para crear ex profeso un parque dedicado a las letras y en el que se irán plantando los árboles canjeados en esta y en próximas ediciones. En la plantación también participó la comunidad educativa (ver fotos de la primera edición).

 

Sobre la primera edición en La Puebla de Alfindén

Así fue cómo se desarrolló finalmente en La Puebla de Alfindén, en la semana del 19 al 25 de abril, con las infatigables Beatriz Callén y Ana Arpa organizando todo desde la biblioteca municipal.

Aquí debajo te dejo dos fotos: una del cartel y, debajo, otra de los pasaportes de lectura.

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